Después de un verano sabático de no hacer nada y cuando digo nada es NADA. Mi horario era serio por lo cual era muy estricto: por la mañana me levantaba a una obra prudente, sobre las 11 de la mañana después de esto desayunaba con mucho sueño ,acto seguido enganchaba la bici con raqueta en mano y me bajaba a la piscina donde jugábamos a lo que surgía .futbol ,baloncesto ,tenis ,frontón .tras ello sobre las dos tocaba ir a casa a llenar es buche. Después de comer de vuelta a la piscina donde 20-30 chicos de edades similares jugábamos unas entradas y salidas de futbol en las que había mucho nivel futbolístico después de la sudada monumental un bañico en la fresca piscina del pueblo era celestial y un relax que te quedabas embobado en la toalla fresquito y a la sombra. Tras un largo día a las 21:30 ya se quejaba el estomago y era hora de pasar por segunda vez al día por casa. Y ese es mi día habitual en verano. Te aconsejo ir al pueblo en verano
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