Tras unas fechas de mucho trasiego y alegrías por los
encuentros con familiares hay que volver a la rutina que, qué queréis que os diga,
a veces también apetece retomar el rumbo habitual de nuestra vida.
No sé si os pasará lo
mismo que a mí porque después de haber estado dos semanas engordando la panza y
sin hacer prácticamente nada pero cuando digo nada es NADA, es que ya vuelves a
comer sano, a hacer ejercicio, a ver a tus amigos y porque no decirlo, a los profesores que aunque a veces te aborrezcan
¡MUCHO! al final te hacen el día a día mas ameno de lo de costumbre.
De todas formas yo creo que estos de ir al colegio cuando
hace frío no debe ser bueno para la salud, porque esto de despertarte a las
7:15 todas las mañanas con 4 grados y salir con 20 capas que parecemos unas
cebollas con patas, además de la mochila de 4.6 kilos (pesada hace un minuto
por mi mismo) hace una combinación explosiva que solo podíamos arreglar de una forma muy sencilla:
darle a la alarma del teléfono “posponer” y disfrutar de 5 minutos más de calor
en la cama .
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