Lectura atenta
del texto y aclaración del vocabulario:
Riscos: Peñasco alto y
escarpado, difícil y peligroso para andar por él
Aire encendido de
la guerra:
Recibieron las fuerzas y el espíritu para combatir
Trémula: Que tiene un
movimiento o agitación semejante al temblor
Bagajero: Conductor del
bagaje militar, llevaba los utensilios militares
Pingajo: Harapo o jirón
que cuelga de alguna parte.
Espoleándole: Picar con la espuela a la cabalgadura para
que ande.
Graneado: El que se hace
por los soldados individualmente y con la mayor rapidez posible.
Descargas: Fuego que se
hace de una vez por uno o más batallones.
Yerto: Se dice del
viviente que se ha quedado rígido por el frío o del cadáver u otra cosa en que
se produce el mismo efecto.
Huroneando: moverse de forma parecida
a la de un hurón
Localización:
Escrita
en el siglo XX, se trata de un fragmento de la novela El resplandor de la
hoguera segunda novela de la trilogía La
guerra carlista de Valle-Inclán, autor perteneciente a la generación del 98,
aunque se había iniciado dentro del modernismo.
El
texto es una narración literaria en la que Valle-Inclán explica una contienda
de la guerra Carlista de en que un conjunto armado de "cazadores"
(Isabelinos) se baten en combate contra los carlistas.
El
texto muestra dos aspectos
de la guerra: el épico, y el “aire
encendido de la guerra” de los combatientes y los terribles momentos vividos en
la batalla, representados, con todo su horror, en la muerte de un zagal de 12
años y en la sensación que transmite su padre al ver como su hijo caía en
batalla a lomos de un burro.
Determinación
del tema:
El
texto trata de la heroicidad, gloria y la crueldad de la muerte y la
destrucción de la guerra.
Determinación
de la estructura:
Estructura externa: 32 líneas divididas en 4
párrafos.
Estructura interna: Internamente existen tres
partes
Análisis
de la forma partiendo del tema:
En cada
una de las
partes se observan
tres "momentos".
En la
primera nos presenta, sucesivamente, a los guerrilleros
carlistas, a los soldados republicanos. En la segunda, aparición del muchacho y
en la tercera, muerte del niño y
reacción del padre.
En
la primera parte la sensación de dinamismo, se debe, en buena parte,
al ritmo de las frases,
entre las que destacamos
(“Algunas
boinas rojas salían de los riscos”) seguido de un
“Y bajaban
corriendo hacia el
puente”, Oyendo sus gritos sonoros”, “en el silencio de las rocas”, “hincharlas
y darlas al viento”, “Es nuestro honor el honor de la patria”. Explica el tono heroico de
la primera parte del texto.
Se
nos da una descripción física del lugar (riscos, rocas), sonidos (griterío) que
llenan el silencio de las rocas, rapidez
(bajaban corriendo) (ágiles y saltantes).
Los soldados
republicanos avanzaban sosegadamente
“como un rebaño”, pero
se van a
contagiar repentinamente del tono épico del ambiente “sintió
pronto el aire encendido de la guerra” y este espíritu “agitar las almas revolar en
ellas, y darlas al viento”
comparándolo con un símbolo guerrero “como el paño de una bandera”. Este movimiento
rápido está propiciado
por el ejemplo
de los jefes
“caudillo” y se resume
en la arenga del capitán “dando
gritos heroicos” “vamos a cubrirnos
de gloria”, “Es
nuestro honor y
el honor de la
patria”.
El
capitán lidera la tropa “era el primero...”, “corrió a la cabeza…”,
ejemplo de entusiasmo y emoción que se manifiestan en” barba trémula”, ojos
brillantes..., lágrimas…,”
En
la segunda parte aparece el hijo del bagajero, un zagal de doce años- debería
estar fuera de ese espacio; sin embargo, el Valle-Inclán lo muestra contagiado
de deseos ansias de
proezas: “gritaba a
par del capitán”,, se
mueve entre las, filas;
Huroneando explica sus
movimientos ágiles hacia
el asno .
Montado
en ese asno el niño muestra su garra (cabalgó alegremente), su arrojo (confundido entre los
cazadores; también él quiere "cubrirse de gloria". El
choque entre esa actitud y la edad del niño produce un efecto conmovedor.
De
pronto, sin transición, por sorpresa, nos narra su muerte directa, brutal, “una
bala le abrió un agujero en la frente”. La palabra con que se designa
la herida, agujero. Un niño montado aún en
un asno por
unos instantes “Siguió sobre el
asno con las
manos amarillas y un
ojo colgante sobre la
mejilla, sujeto de un
sangriento. Fue inclinándose lentamente hasta caer, y el asno quedó
inmóvil a su lado”. Pero es sólo un instante. Sigue la reacción del
padre “acudió corriendo” “pálido” pero, a su alrededor, el horror sigue aún con más crueldad,
“descargas, tiroteo graneado“, los combatientes apuntan a los hombres
como si fueran animales, “liebres al
acecho, codornices en los
trigales”. Y termina
con la figura del padre del zagal “inclinado sobre el cuerpo
yerto del hijo, movió incesantemente la cabeza...”
Conclusión.
Este fragmento
de El resplandor
de la hoguera muestra algunos
rasgos de técnicas modernistas (por ejemplo, ciertos
ritmos) y la aparición de un lenguaje desgarrado y cruel. El texto ofrece una
oposición entre la grandeza y la miseria de la guerra y la sitúa en un ambiente
hostíl y nos impresiona con su selección del lenguaje.
El autor
utiliza la lengua
con igual dominio
para expresar brillantemente la nostalgia
de proezas guerreras, como para dar un testimonio horrorizado de los
efectos de la guerra: el sacrificio de una víctima inocente
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